Mosaic no nació en un despacho

Nació en un proyecto que no salió como esperábamos.

Durante semanas trabajamos junto a un equipo directivo para ayudarles a afrontar un importante proceso de transformación. Como hacíamos habitualmente, realizamos entrevistas individuales, analizamos la información y construimos nuestra propia imagen de la organización.

Todo parecía encajar. Hasta que descubrimos que no era así.

Nadie nos había mentido, pero la organización no era como nos la habían contado. Cada persona había descrito honestamente la organización que veía desde su posición. También el director general, cuya visión parecía completa, pero era solo una pieza más de una realidad mucho más compleja.

Cometimos un error habitual en consultoría: creer que todo lo que el cliente nos cuenta es la realidad, en lugar de entenderlo como una perspectiva sobre ella.

Aquel proyecto cambió mi forma de entender la consultoría. Comprendí que el reto no consistía en hacer mejores entrevistas ni en analizar más información. El verdadero reto era conseguir que las personas pusieran en común sus perspectivas y construyeran juntas una comprensión compartida de la realidad antes de decidir cómo actuar. Así nació Mosaic.

Una pregunta que cambió mi forma de trabajar.

Desde entonces me acompaña una pregunta muy sencilla: ¿Cómo podemos ayudar a un equipo directivo a comprender mejor su propia organización antes de tomar decisiones que afectarán a cientos o miles de personas?

Durante años esa pregunta dio lugar a pruebas, errores, conversaciones y aprendizajes.

Poco a poco fue tomando forma un sistema para ayudar a las personas a compartir sus perspectivas, relacionarlas y comprender mejor el conjunto. Un sistema capaz de integrar miradas diferentes sin simplificar la complejidad de las organizaciones. Ese sistema es Mosaic.

¿Quién está detrás?

Mi nombre es Guillermo Rius. Desde hace más de veinte años acompaño a propietarios, equipos directivos y organizaciones en procesos de estrategia, transformación y diseño de modelos de gestión.

Durante ese tiempo he aprendido que las organizaciones rara vez cambian porque alguien tenga una buena idea.

Cambian cuando las personas empiezan a comprender juntas una realidad que antes veían de forma fragmentada.

Mosaic es el resultado de ese aprendizaje, y sigue evolucionando con cada organización que confía en él.

Una invitación

No creo que existan recetas universales para transformar organizaciones.

Sí creo que existen conversaciones capaces de cambiar profundamente la forma en que una organización comprende su realidad.

Ese es el propósito de Mosaic. Y esa sigue siendo la conversación que más me interesa facilitar.